Nació del oficio.
Hoy vive de tu atención.
WordPress nació como un proyecto artesanal: código que cualquiera podía leer de cabo a rabo. Después llegó el dinero y, casi sin ruido, el software empezó a vender cosas a sus propios usuarios. Lo hemos vivido desde el principio. Esto ha ido demasiado lejos.
Ya estábamos aquí en tiempos de WordPress 1.x
Empezamos a colaborar cuando WordPress aún iba por la versión 1.x: temas, plugins, traducciones, respuestas en foros y todo ese trabajo discreto que nunca sale en portada.
Más de 20 años después, la mayoría seguimos aquí y seguimos publicando código. Esa es nuestra credencial. No llegamos el año pasado atraídos por el tamaño del mercado.
El código abierto no fracasó: lo convirtieron en un canal de ventas.
La inversión trajo consigo una idea concreta: tratar el panel de administración de cada usuario como un espacio publicitario. Basta con abrir hoy cualquier instalación de WordPress y contar cuántos mensajes reclaman atención antes de poder trabajar.
Detrás de esos avisos hay peticiones que nadie hizo: noticias, recomendaciones, promociones y comprobaciones periódicas de licencias. Nada de esto hace que el sitio sea más rápido, seguro ni fácil de mantener. Todo eso está ahí porque se puede cobrar por la atención.
Hay que pagar el trabajo de desarrollo. Ese nunca fue el debate.
Mantener software exige trabajo. Cuando nadie lo paga, los buenos proyectos suelen desaparecer sin hacer ruido. Cobrar por un producto es legítimo y no pretendemos que nadie trabaje gratis.
El problema es otra costumbre ya normalizada: creer que entregar un producto da derecho a seguir vendiéndole cosas a quien ya lo instaló. Cobrar por el trabajo y ocupar indefinidamente el panel del cliente no son lo mismo. El sector borró esa distinción hace tiempo.
Los rehacemos todos, desde cero.
Reescribimos los plugins que de verdad necesita un sitio con WordPress. Sin bifurcar proyectos ajenos ni repintarlos. Código lo bastante compacto para revisarlo en una tarde y mantenimiento programado, no solo cuando algo se rompe.
Sin anuncios
Nada de lo nuestro aparecerá en tu panel solo para captar tu atención.
Sin tráfico saliente
Sin telemetría, comprobaciones periódicas de licencias ni balizas analíticas.
Código legible
Clases pequeñas, strict types y PSR-4. Puedes auditar lo que instalas.
Mantenimiento real
Programado, no a raíz del siguiente fallo en producción.
Nuestro negocio no depende de estos plugins
Eso nos permite cumplir todo lo anterior. Nos ganamos la vida con otros trabajos, así que estos paquetes no tienen que alcanzar un objetivo de ingresos. Ese objetivo es precisamente el que acaba convirtiendo un plugin en un espacio publicitario.
Esta comunidad nos ha dado mucho: software, estándares y más de 20 años de trabajo donado. Devolver estos plugins al patrimonio común es una forma honesta de saldar la deuda. No es caridad ni publicidad.
Así se sostiene lo común: quien recibe, devuelve. Ese es el modelo, sin más.
Lee el código. Después decide.
Todas las afirmaciones de esta página pueden comprobarse en los repositorios. No es casual: un manifiesto que no admite verificación es publicidad con mejor tipografía.